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Aude Hadley: “La defensa de la Amazonia y de los pueblos indígenas nos concierne a todos”

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  • Hace 5 semanas

Aude Hadley: “La defensa de la Amazonia y de los pueblos indígenas nos concierne a todos”

Solidaridad internacional

Publicado el 12.06.2024

El Secours Catholique-Caritas Francia y sus copartes de la cuenca amazónica participan en el XI Foro Social Panamazónico (FOSPA), que se celebra del 12 al 15 de junio en Bolivia. El objetivo es reflexiones sobre las soluciones para proteger la Amazonía y los derechos de pueblos indígenas amazónicos. Con la vista puesta en la próxima COP sobre el cambio climático, que tendrá lugar en Belém, Brasil, en 2025.

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ENTREVISTA CON Aude Hadley, Responsable para América Latina y el Caribe en el Secours Catholique-Caritas Francia.

Varios centenares de militantes de los ocho países amazónicos y de la Guyana francesa se reúnen hasta el 15 de junio en Rurrenabaque y San Buenaventura, Bolivia, en el XI Foro Social Panamazónico (FOSPA). El Secours Catholique y sus copartes amazónicas están allí presentes. ¿Por qué es tan importante este evento?

Aude Hadley: El FOSPA es una cita ineludible para las sociedades civiles de los países y territorios de la cuenca amazónica. Es un lugar de encuentros, de intercambios y de movilización, que permite el surgimiento de iniciativas y la maduración de reflexiones y posicionamientos que las organizaciones pueden luego llevar a foros de incidencia tales como las COP. Tenemos la vista puesta en la COP-30 sobre cambio climático, que se celebrará en Brasil el año que viene.

Hasta entonces, es importante denunciar las falsas soluciones para el clima, el medio ambiente y la Amazonia. Nuestros socios amazónicos nos dicen, por un lado, que no quieren una santuarización de la Amazonia, con una protección del bosque que no toma en cuenta la gente que vive allí, mientras se siguen destruyendo otras áreas naturales alrededor de la cuenca amazónica. Por otro lado, tampoco quieren la mercantilización de la naturaleza, que va en contra de la filosofía de los pueblos indígenas que habitan en estos territorios.

¿Es decir…?

A.H.: Están surgiendo nuevos temas de preocupación, como las políticas de compensación carbono y el nuevo extractivismo, un “extractivismo verde” en nombre de la transición energética. Tal y cómo se concibe en Europa, la transición energética no propone un cambio de modelo, sino simplemente un cambio de fuente de energía con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Hoy en día, una de las soluciones que se promueven en Europa es el paso a los vehículos eléctricos. El litio, que se encuentra en grandes cantidades sobre todo en Bolivia, es indispensable para fabricar las baterías utilizadas en estos vehículos. Sin embargo, la explotación de esta materia prima tiene impactos destructores en los ecosistemas y los derechos de los pueblos. Es importante poder decir qué hay detrás de este tipo de soluciones.

 ESTAN SURGIENDO NUEVAS FORMAS DE VIOLENCIA CONTRA LOS DEFENSORES DEL MEDIO AMBIENTE.

Concretamente, ¿qué acciones se han emprendido a partir de los FOSPA?

A.H.: De una edición a otra, se asegura una reflexión sobre iniciativas comunes, y las organizaciones participantes se articulan entre sí. Para citar un ejemplo, organizaciones de varios países amazónicos que participan en el FOSPA han trabajado en un proyecto de cartografía para documentar y hacer visible la situación de los defensores del medio ambiente. Estas organizaciones presentarán su trabajo en el FOSPA de este año.

Es difícil ser militante en la Amazonia. Muchos hombres y mujeres, defensores del medioambiente, son estigmatizados, perseguidos, amenazados o asesinados. Frente a esta violencia, el FOSPA también quiere ser un evento festivo donde los activistas puedan afirmar su identidad y sentir que no están solos en sus luchas.

América Latina sigue siendo la región del mundo con mayor número de activistas ambientales y líderes indígenas asesinados, según la ONG Global Witness*…

A.H.: ¡Efectivamente! La situación sigue siendo muy violenta contra los defensores del medioambiente, sobre todo en Brasil y Colombia. En las zonas fronterizas de la cuenca amazónica, la situación es aún más preocupante debido a la importante presencia de actores de economías informales e ilegales, como el narcotráfico, los madereros y la minería ilegal.

También están surgiendo nuevas formas de violencia. Se ha visto casos en los que personas cercanas a los defensores también se han visto afectadas. Los autores de la violencia saben bien que un defensor está dispuesto a correr grandes riesgos, pero no tolerará que su familia salga perjudicada.

Ante esto, hay que pensar en estrategias de protección colectiva y no sólo de proteger a los defensores. En el programa “Vamos por la paz en Colombia”, apoyado por Secours Catholique – Caritas Francia, un fondo de protección específico permite acompañar a los defensores y a sus familiares, ayudándoles a quitar el territorio durante un tiempo. Esto es aún más importante para las mujeres militantes, que tienden, más que los hombres, a partir con los miembros de su familia a su cargo (hijos, adultos mayores…). También se están organizando talleres de protección y auto-protección colectiva en las comunidades.

Mientras estos territorios sigan siendo estratégicos y mientras siga la competencia por sus recursos, sobre todo los necesarios para el desarrollo del “extractivismo verde”, las amenazas a los defensores no disminuirán.

LA DEGRADACION DE LA AMAZONIA ESTA, EN PARTE, VINCULADA A ALGUNOS DE NUESTROS COMPORTAMIENTOS.

Y, sin embargo, en los países amazónicos no faltan mecanismos de protección para salvaguardar a los defensores del medioambiente y a los líderes indígenas…

A.H.: ¡Absolutamente! En los países latinoamericanos, existe una arquitectura normativa bastante detallada, como el Acuerdo de Escazú, por ejemplo. Estos países han ratificado una serie de convenios internacionales, como el Convenio 169 de la OIT, por ejemplo, y los han transpuesto a la legislación nacional. Los derechos de los pueblos indígenas están incluso garantizados en las constituciones de los países amazónicos. El problema reside en la aplicación de estos textos.

Cuando un defensor ambiental es asesinado, en el mejor de los casos, se lleva ante la justicia a los ejecutores, pero no a quienes ordenan estos actos. Seguimos en una situación marcada por un alto nivel de impunidad.

¿Qué hacer entonces?

A.H.: Frente a esta impunidad, los militantes hacen valer sus derechos ante instancias judiciales internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

También, es necesario promover un cambio de mirada sobre los pueblos indígenas que viven en la Amazonia. Lastimosamente, no existe una solidaridad fuerte en las sociedades de los países amazónicos hacia los pueblos indígenas. Una parte de estas sociedades han integrado el discurso dominante, que presenta la Amazonia como una reserva de recursos. Otros se preocupan por la atribución de derechos específicos a los pueblos indígenas. Pero, reconocer los derechos específicos de los pueblos indígenas no significa quitar derechos a los demás. Al contrario, al defender la causa de los pueblos indígenas, ¡todos ganamos!

La defensa de la Amazonia y de los pueblos indígenas nos concierne a todos, a escala global. Es importante que nosotros, sociedades civiles occidentales, expresemos más claramente nuestra solidaridad con los pueblos indígenas de la Amazonia, y que nos situemos en una lógica de alianzas con ellos, porque en realidad todos estamos librando la misma batalla. En primer lugar, porque es una cuestión de justicia y de respeto de los derechos humanos. Pero también porque tenemos nuestra parte de responsabilidad. La degradación de la Amazonía está en parte vinculada a algunos de nuestros comportamientos y modos de consumo, en particular a través de la importación de productos forestales y agrícolas no sostenibles, que contribuyen a la deforestación de la Amazonia. Para ello, es necesario cuestionar el modelo en el que nos encontramos.

* De los 177 defensores del medio ambiente y líderes comunitarios asesinados en todo el mundo en 2022, el 88% vivía en América Latina, 60% de estos en Colombia, según el último informe de la ONG Global Witness, publicado en septiembre de 2023.

CREDITOS

 Djamila Ould Khettab
Periodista
Elodie Perriot
Fotógrafa