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Tabarez, el maestro más querido de Uruguay

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  • Hace 10 meses

Oscar Whasington Tabarez, el profesor y técnico de Uruguay, a sus 71 años es una de las imágenes de este mundial. Siempre acompañado de su inseparable muleta, caminando con dificultad por el área técnica.Está mejor de la neuropatía crónica (el síndrome de Guillain-Barrè) que lo persigue desde hace un par de años, ese trastorno neurológico que afecta el sistema nervioso periférico y debilita los brazos, las piernas el tronco. Ahora, al menos, ya no le hace falta el carrito eléctrico para trasladarse como en la Copa América de los Estados Unidos 2016, pero no puede bajar la guardia. Lo sabe.Suma cuatro mundiales al frente de Uruguay: Italia 1990, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018. Clasificó a la ‘Celeste’ en los últimos tres mundiales de forma cosecutiva.

Por toda su situación actual a él le gusta recordar un verso de Teresa de Calcuta, de quien ha leído casi todo lo que escribió la santa misionera d e origen albanés en la India. Lo repite casi como un tantra tibetano:

“Sigue aunque todos esperen que abandones / No dejes que se oxide el hierro que hay en ti / Haz que en vez de lástima, te tengan respeto / Cuando por los años no puedas correr, trota / Cuando no puedas trotar, camina / Cuando no puedas caminar, usa el bastón.” Y añade, “pero nunca te detengas. Que es lo que hace él, siendo ejemplo para sus hombres. ¡Cómo no van a luchar hasta la extenuación sus futbolistas viendo lo que hace él para estar en el banquillo y dirigirles!

Oscar Whasington Tabarez no estuvo en el sorteo de la Copa del Mundo, el año pasado, en el Kremlin de Moscú. Era un viaje largo y que podía evitarse por lo que pudiera afectar a su salud delicada.Pero no ha tirado la toalla. Quizá una buena definición suya la hizo Marcelo Bielsa, en el p´olo de un libro sobre el seleccionador uruguayo: ““El Maestro Tabárez es un fiel representante del ser uruguayo o, al menos, de aquellos valores que atribuimos los argentinos a nuestros vecinos: equilibrio, sentido común, sinceridad, modestia” .

Oscar Whasington Tabarez, antes del mundial, hizo unas interesantes declaraciones en las que recordaba que “cuando yo era un adolescente iba mucho a la casa de un primo y sus abuelos compraban la revista El Gráfico, y una vez leí una nota con Rattín y las 10 razones más importantes de su carrera, y ahí dijo una verdad tan grande que yo tuve siempre presente: ‘No sobrar en la buena, porque la mala está a la vuelta de cualquier esquina’. Esa es una gran verdad.

Maestro por partida doble

El ‘profe’ tiene una larga historia ligada a la educación. Sacó el título de maestro en el Instituto Normal de Montevideo y ejerció durante varios años, en los que dividía su tiempo entre libros y pelotas de fútbol. Oscar Whasington Tabárez dejó el fútbol en 1979, aquejado por varias operaciones en la rodilla. Cuando abandonó la actividad futbolística, hizo el curso para director técnico. Mientras tanto, continuaba ejerciendo como docente en la localidad de Villa del Cerro, un barrio ubicado al oeste de Montevideo. También dio clases en Paso de la Arena y de La Teja.

Tras ser, primero, profesor y jugador a la vez, luego compartió las tareas de maestro y técnico al mismo tiempo: cumplió la doble función mientras era técnico de Danubio y Wanderers. Su entorno más directo cuenta que en aquellas épocas llevaba a las concentraciones trabajos de los alumnos para corregir. Con algunas excedencias de por medio, durante ese lapso, también fue el técnico de la selección uruguaya campeona del Panamericano de 1983. Pero todo se terminó cuando en 1987 firmó por un grande como Peñarol, que le exigió dedicación exclusiva.

Pasión por dirigir

Fue a inicios de 1980, cuando escuchó por la radio que Peñarol estaba buscando gente para las categorías inferiores con experiencia como exjugador y con estudios; requisitos nada fáciles de cumplir. Al día siguiente ya estaba incorporado. Es ahí donde se inicia un romance total entre Óscar Washington Tabarez y el fútbol.

Como jugador fue un buen central y lateral derecho entre los años 1967 y 1978. Cómo técnico se consagró en 1987, al lograr la Copa Libertadores dirigiendo al Peñarol.

Luego llegó a la selección como director técnico para la Copa del mundo de Italia-1990, marchándose después de ese mundial, donde Uruguay fue eliminada por los anfitriones en octavos de final. Luego la ‘Celeste’ no se clasificó para Estados Unidos 1994, ni Francia 1998. Cara a Japón y Corea 2002 volvió al banquillo de Uruguay.

Cuando Edinson Cavani marcó ante Egipto en este mundial y fue al banquillo a abrazar a Oscar Whasington Tabarez, hizo algo que hubiera querido protagonizar todo el país, todo Uruguay, dónde el ‘profe’ es mucho más que un técnico y un maestro.

Fuente: Mundo deportivo